Muchos dirán que ayer el Málaga CF volvió donde merece estar. Muchos dirán que, al fin, el fútbol les ha devuelto a una Segunda División que les pertenece más que el fútbol de barro en el que compitieron la pasada temporada. El malaguismo está de celebración, y no es para menos. Nunca es fácil volver al fútbol profesional tras caer al hoyo. Que se lo pregunten al Real Murcia, al Nàstic de Tarragona, al Recreativo de Huelva, o al Hércules, que siguen luchando. Una sola temporada ha necesitado el Málaga para regresar a La Liga Hypermotion. Pese a ello, los boquerones tienen un sueño. Entre ceja y ceja siempre estará esa Primera División que tanto anhela un club histórico que, hace no mucho, llegó a tocar la gloria de la Champions League. Sin embargo, hoy en día, pensar en la Primera División es una utopía. ¿O no?
Sábado 20 de Mayo de 2023. El Málaga visitaba a un Alavés que poco después volvería a Primera en un partido en el que se podría fluctuar la desgracia. Tras una tensa primera mitad, marcaba el búfalo Asier Villalibre al comienzo de la segunda parte en lo que estaba siendo un igualado encuentro. En el 77', Luis Muñoz anotaba un golazo que devolvía la ilusión al malaguismo, que necesitaba otro gol para tener opciones matemáticas de conseguir la permanencia en la próxima última jornada del campeonato. Diez minutos después llegaba la hecatombe. El zapatazo de Antonio Moya condenaba a los boquerones. Eran aproximadamente las 20:15 cuando se confirmaron los peores presagios. El Málaga CF descendía a Primera Federación después de una dolorosa derrota en Mendizorroza.
La temporada de los blanquiazules en el barro fue muy sólida. Con un equipo totalmente renovado, lleno de futbolistas del Atlético Malagueño que dieron el salto y fueron claves en el éxito malagueño, el conjunto de Sergio Pellicer se clasificó al Play-Off de ascenso. Apenas 25 goles encajados en 38 partidos, únicamente 6 derrotas hasta alcanzar los 70 puntos. Siempre lejos de ese Castellón que arrasó por completo, y de un Córdoba que también subiría de categoría a través del Play-Off tras alcanzar la segunda posición del grupo. El Málaga, sin demasiada brillantez y con errores importantes que dañaron ligeramente una notable temporada, no olió el ascenso directo, pero todo el mundo era consciente de que, en una eliminatoria a doble partido, el conjunto andaluz sería muy férreo, especialmente en su fortín, La Rosaleda.
Celta B - Málaga CF. Partido de ida de las semifinales del Play-Off. Minuto 93' y el Celta igualaba el marcador en Balaídos. En la vuelta, Roberto hizo rebosar al malaguismo de alegría con un doblete para dar la vuelta al electrónico y clasificar al conjunto blanquiazul a la gran final por el ascenso, donde se encontraría a un Nàstic de Tarragona siempre peligroso, con muchas ganas de volver al fútbol profesional tras una muy larga travesía fuera de él. Al contrario que en estas semifinales, venía una final donde la vuelta era fuera de casa. Eso no fue problema para el club de Pellicer.
Era absolutamente clave sacar un buen resultado del partido de ida, y eso hicieron los boquerones. De nuevo Roberto, de nuevo un doblete, clave por millonésima vez en la temporada para llegar al Nou Estadi con un gol de ventaja. Alan Godoy, estrella grana la pasada campaña, empataba la eliminatoria en la segunda mitad para forzar la prórroga. Gorka Santamaría clavaba una estocada más con su gol en el 93'. El Málaga no levantaba cabeza, necesitaba remontar el resultado adverso y se veía totalmente superado por un Nàstic que dominaba el encuentro y ya se veía en Segunda. De repente, Dioni empataba en el 108' y cambiaba la dinámica del partido. Volvía la igualdad al terreno de juego.
Parecía que todo iba a decidirse en la tanda de penaltis, hasta que que obró el milagro en el descuento. Centró Manu Molina con su guante en el pie. Quiso rematar un Alfonso Herrero que subió a rematar, demostrando que el equipo boquerón estaba dispuesto a cualquier riesgo por tal de conseguir ese gol que su rival no buscaba de la misma manera, aceptando las tablas. El arquero no pudo rematar, pero el balón le llegó a Víctor García. El gran centro del lateral culminó en un fallido remate de Roberto, pero el balón llegó a Antoñito. Un chaval de 17 años estaba a punto de darle al club de su vida un ascenso al fútbol profesional, pero él seguro que no era consciente. Nadie lo era, no se lo podía creer nadie. El Mallorca había obrado el milagro. Tras un par de rebotes, ese balón entró. Euforia y emoción por parte de unos. Los otros, destruidos, abatidos, derrotados.
Por fin el Málaga volvía a la Liga Hypermotion. Solo fue un año en el infierno, pero se hizo eterno. Tocaba reforzar la plantilla con el duro revés de perder al pichichi, a la cara del malaguismo durante la 2023/24. Un Roberto Fernández que dejaba el conjunto andaluz para irse al Sporting de Braga. La idea del club malagueño en el mercado ha sido clara, tocar poco, confiar en los héroes del ascenso y en un equipo joven lleno de ilusión y coraje. Los refuerzos más destacados, Roko Baturina, Luisi Sánchez, y el prometedor Julen Lobete. Junto a los prometedores Kevin Medina, David Larrubia, o Dani Lorenzo, además de los experimentados Dioni, Alfonso Herrero, Einar Galilea, o Manu Molina, forman una plantilla muy correcta para la división de plata. El tiempo dirá cuáles son los objetivos reales del Málaga, pero estar de nuevo en Segunda se siente muy bien tras haber probado la experiencia del infierno.
El pasado sábado fue el gran día. Volvía el Málaga CF a disputar un partido en Segunda División. Tocaba empezar la campaña visitando al Racing Ferrol, un equipo duro en su campo pero presumiblemente con objetivos parecidos a los malaguistas. Con menos talento, pero con más experiencia y solidez. El golazo de Kevin Medina se recordará durante toda la temporada. Ese zurdazo fue una alegría más que merecida para los seguidores del club andaluz. Un golpe de ilusión para unos aficionados que después vieron como, tras marcar Antoñito el 1-2, les empataban el partido al instante. De nuevo fue el chico del ascenso, en su primer partido en la categoría. Vaya dos cartas de presentación del chaval de Jerez de la Frontera.
Fue un empate que sabe a poco, que no hace justicia a las buenas sensaciones que se vieron en el Málaga. Un partidazo de ambos equipos, que demostraron que competirán cada partido de inicio a fin. Con el conjunto boquerón concretamente, nos divertiremos y mucho. Esa serie de jóvenes sin miedo a nada, encaradores, son los que harán a la Rosaleda vibrar en cada partido. No quisiera ser cualquier club de la Liga Hypermotion y tener que visitar tal hornos. El jugador número 12 del Málaga es el más decisivo, el mejor, el que siempre está. En Primera, Segunda, Primera Federación, y si bajaran a Regional, seguirían ahí. Una afición fiel merece un equipo con coraje, que sude la camiseta. No sabemos los resultados de final de temporada, pero esta plantilla lo va a dar todo hasta el final. Se nota cuando alguien siente el escudo y cuando no, y los malaguistas tienen suerte con sus jugadores.
Porque el Málaga vuelve a sonreír, vuelve a soñar, y por muy complicado que sea, está un poco más cerca del cielo. A un paso de la gloria. Un paso que puede ser duro, que será sufrido, que llevará más o menos tiempo, pero llegará. Porque el fútbol se lo debe a este histórico. Porque es donde el Málaga merece estar. ¡Suerte boquerones!

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