Los inicios nunca son sencillos. Quizá gran parte de la hinchada del Barcelona Femení no recuerde los primeros momentos de un respetado entrenador como Jonatan Giráldez. Sus rotaciones sin sentido y su esfuerzo constante por encontrar la tecla que posteriormente le otorgó al Barcelona la absoluta gloria nacional y continental. Quizá por esa misma valentía el entrenador gallego es, a mi parecer, el mejor entrenador de fútbol femenino del planeta. Y si bien las comparaciones son odiosas, es imposible no realizar paralelismos con los inicios de Pere Romeu, el nuevo técnico del conjunto culé.
Puedo pecar de catastrofista tachando como malo un inicio de temporada en el que hubo partidos en el que el equipo consiguió anotar nueve o diez goles por encuentro. Y si bien la Liga F es una competición infravalorada y absolutamente vejada por medios oportunistas―no niego la cantidad de talento que se genera en la competición―, parece ser un escenario muy cómodo para las blaugranas. Si bien todos los partidos fueron ganados incluso con sonoras goleadas, las sensaciones por parte de la hinchada no son en absoluto positivas.
Es cierto, hay que aprender a perder. Ningún club es invencible y las futbolistas no son robots perfectas diseñados para ganar partidos, sino seres humanas con mejores y peores días. Mas si un club acostumbra a su hinchada a un fútbol excelente y casi perfecto, es comprensible que si el nivel baja sin cambios drásticos en la plantilla se forme un runrún de críticas. Estas críticas quedaron silenciadas por los enormes resultados, mas la UWCL no es la Liga F.
En una incómoda visita a un Manchester City en tendencia ascendente, con jugadoras de talla mundial como la nipona Yui Hasegawa o la jamaicana Bunny Shaw, el talento individual de las jugadoras no es suficiente para ganar el partido. Los errores individuales, y la falta de ideas desde el banquillo propiciaron que las sky blues se llevasen los tres puntos con un resultado de 2 goles a 0 que parecía ser encaminado a una goleada. Las pérdidas de balón por parte de las blaugranas y el control completo de la posesión y el centro del campo del Manchester City fueron realmente alarmantes, pues se trata del conjunto que conquistó todos los títulos la temporada anterior. Por supuesto que, cuando los resultados no acompañan, las críticas se acentúan y lo que antes era un pequeño runrún ahora huele a absoluta catástrofe.
Volviendo al primer párrafo, es cierto que los inicios son duros. Por ello creo que se debe dar un voto de confianza al nuevo técnico, que por supuesto no debe estar falto de críticas constructivas. A mes de octubre es normal que las jugadoras todavía no se acostumbren al cambio, o que los nuevos fichajes todavía estén en un periodo de adaptación al sistema de juego del conjunto culé. Perder un partido no es una catástrofe, mas el equipo debe poco a poco volverse el Barcelona reconocible de las temporadas pasadas si de verdad se busca competir todos los trofeos un año más.
El tiempo dirá si se trata de una mala racha o Pere Romeu no está capacitado para asumir el volante del mejor equipo del mundo, mas lo único que se debe hacer como afición es confiar y pedir un mejor rendimiento.
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